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El Asceta más Alegre de la Historia
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La Rebelión antirepublicana de Iquicha: Antonio Navala Huachaca un general indígena en pro de la monarquía española
ANTONIO NAVALA HUACHACA Gran General indígena del ejército realista que defendió el reyno del Perv y las águilas imperiales junto con los iquichanos hasta 27 años después de declarada la "independencia".Gran defensor de la religión católica con los iquichanos. El se dio cuenta de que los independentistas no eran más que una sarta de burgueses, que saqueaban templos y sembraban el odio hacia la tradición en la masa indígena. Los iquichanos se rebelaron y Jose Antonio Navala Huachaca defendió nuestra tradición imperial y reyno.Este hombre vale más que la falsa historia de Tupác Amaru II que no luchó "por los indios" sino que al ver que el comendador no le dio el ampliazgo de su cacicazgo (más poder) se "rebeló.
La rebelión de Iquicha no se podría explicar sin los factores mencionados. En efecto, los rebeldes exigían la abolición de la contribución. Pero ello no pudo haber sido el único motivo, pues ya hemos visto que el tributo indígena también existía en la Colonia. ¿Por qué, entonces, el deseo de regresar al orden colonial?miércoles
La Dinastía Inca- Hispano jesuítica
La Dinastía Inca- Hispano jesuítica - Se emparentaron entre sí y con la Casa Real de los Reyes Yngas del Perú, las dos casas de Loyola y de Borja (Casa Solar y Palacio de Lazcano/Lascano*) .
En un plano anterior están representados San Ignacio de Loyola (descendiente de la familia Lascano al igual que el FUNDADOR de la Soberana Orden Militar de Caballería Hospitalaria de San Ignacio de Loyola Don Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano), fundador de los jesuitas y San Francisco Javier, su tercer Superior General.
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En primer plano hay cinco personajes cuya identidad aclara la inscripción.“Don Martín de Loyola, Gobernador de Chile, sobrino de nuestro Padre San Ignacio, hijo de su hermano mayor Don Beltrán de Loyola, casó con Doña Beatriz Ñusta heredera y Princesa del Perú, como hija de Don Diego Ynga, su último Rey. Por haber muerto sin hijos su hermano Don Felipe Inca, de Don Martín y de Doña Beatriz nació Doña Lorenza Ñusta de Loyola, que pasó a España por orden de nuestros Reyes católicos, y la casaron en Madrid con el Excelentísimo Señor IV (Juan?) de Borja[i] hijo de San Francisco de Borja y Embajador del Señor Rey Don Felipe II a Alemania y Portugal. Con este matrimonio emparentaron entre sí y con la Casa Real de los Reyes Yngas del Perú, las dos casas de Loyola y de Borja cuya sucesión está hoy el los Excelentísimos Señores Marqueses de Alcañises, grandes de primera clase.”Martín de Loyola, o Martín García Óñez de Loyola, era sobrino-nieto de Ignacio de Loyola, fundador en 1534 de la orden religiosa de los jesuitas. Martín, de profesión militar se embarcó en 1568 acompañando al Virrey Toledo que llevaba el encargo de la Corona de pacificar el Virreinato del Perú.
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Fue él que capturó a Tupac Amaru el último inca y se casó con su sobrina bautizada con el nombre cristiano de Beatriz Clara Coya., en el cuadro Beatriz Ñusta.No debe sorprender que la princesa se casase con el culpable de la muerte de su tío, las mujeres indígenas americanas eran botín de guerra. Hernán Cortés (ancestro de Don Carlos Gustavo Lavado Roqué por parte de Padre) recibió como esclava a la Malinche llamada también doña Marina, mujer culta de la nobleza local, que sirvió de intérprete a Cortés, con el que tuvo un hijo.
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Posteriormente Cortés se casó con Juana de Zúñiga y regaló doña Marina a uno de sus capitanes. Martín de Loyola murió en Chile en 1598 luchando contra los mapuches, que le cortaron la cabeza y la entregaron años más tarde al gobernador Alonso García.
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Los jesuitas llegaron a América el mismo año que el Gobernador Toledo, y fueron una pieza importante en la cristianización de los nativos principalmente con su sistema de administración en Reducciones.Su poder creciente y la protección que brindaron a los indígenas a su cargo, levantaron una fuerte oposición del clero secular, que veía una parte de los indígenas arrebatada a su jurisdicción y explotación.
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No menor fue la oposición de los encomenderos del Paraguay que se veían impedidos de reclutar mano de obra indígena de las reducciones, que además les hacían la competencia en la venta de la hierba mate, hasta el extremo que esta era llamada hierba de los jesuitas.Con la llegada de la dinastía de los borbones a España, la consideración que tenían como fieles servidores de la corona fue erosionándose y con la firma en 1750 del tratado de Madrid en que se redefinían los límites entre las colonias portuguesas y españolas estalló un conflicto de graves consecuencias.Según el tratado se entregaban a Portugal las siete reducciones al este del río Paraguay lo que suponía la evacuación de los 30.000 guaraníes que las habitaban. Éstos se negaron a cumplir con la cesión y organizaron una rebelión armada. Algunos de los jesuitas se unieron a la revuelta a pesar de las amenazas de excomunión de sus superiores. Ver la película La Misión.La orden fue prohibida en Portugal en 1759 y en 1754 en Francia, finalmente en 1767 fueron prohibidos en España y las colonias, y el rey dictó una orden secreta de detención y deportación al estilo de la dictada en Francia para la detención de los templarios.Para los reyes de España, Carlos V era el sucesor de los reyes incas, tal como se representaba en pinturas de la época en que se representaban las efigies de los monarcas.En un ambiente de recelos contra los jesuitas, el hecho de que la línea sucesoria de los reyes incas entroncase con las casas de Loyola y Borja tal como detalla el cuadro de la iglesia del Cuzco pudo ser un elemento decisivo para tomar una determinación tan drástica.
Bibliografía consultada
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*Casa Lazcano/Lascano
La Casa Solar y Palacio de Lazcano cabeza del “bando oñecino y cabo de linajes, está fundado en el Concejo de Lazcano, jurisdicción de la Alcaldía Mayor de Arería, en la provincia de Guipúzcoa.
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De su origen y principio, y de los años de su fundación, por ser tan antigua, no se halla memoria; solo se averigua por historias y escrituras que há más de novecientos años que este Palacio ha tenido hombres ilustres y conocidos. Los señores de este solar emparentaron con los Reyes de Castilla y Navarra, y los de aquella Corona los trataron como a parientes, en sus cartas, como se verá en algunas que se pondrán por orden en esta genealogía, y por esta causa ponen corona al timbre de sus escudos de armas, como acostumbran poner los que tienen sangre real.
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De la misma forma están emparentados con los mayores señores y títulos de Castilla. Los señores de esta Casa han seguido siempre el camino de las armas; y así por sus hechos heroicos, han conseguido la mayor parte de su nobleza, fama, honra y hacienda, y los naturales han sido y son a propósito para la guerra, por haber sido en su mayor parte resueltos y eficaces en todas sus acciones y empresas, juntamente con prudencia y madurez con que conseguían sus intentos. Y así lo da a entender su mismo apellido de Lazcano que es un compuesto de una dicción de romance y otra de vascuence, que son Laz y Cano; Laz, en vascuence significa áspero y resuelto; y cano, en romance significa viejo y maduro de seso, etc., etc
Web Orden de Loyola
TOMADO DE: http://comandantesoel.blogspot.com/
viernes
El latín pentecostal de Pareja Paz Soldán
Casi siempre, estos ensayos incluyen ácidos golpes a la corriente indigenista que, por entonces, pretendía presentar una imagen falsificada del Imperio Incaico, negando el aporte occidental en la definición de nuestra identidad. Pareja dice de ellos “son como el hombre sin grandeza que aquilatase el fulgor de las ascuas, pero negase la lumbre de los astros”.
Sabiendo que habrá bastante tiempo para profundizar en su inmortal aporte para con una causa que hoy está tan vigente como ayer, me ha llamado particularmente la atención esta ocasión un ensayo suyo titulado “La Lengua Unánime del Día de Pentecostés y las Expresiones Confundidas en la Torre de Babel” . Un ensayo donde la reivindicación del latín, como lengua oficial de la Iglesia, toma un rol que a veces pasa inadvertido para los actuales tradicionalistas católicos.
He considerado valiosa su transcripción, a la mayor gloria del maestro y de su Sancta Mater Ecclesia:
Cuentan los Hechos de los Apóstoles, que una vez que el Sacro Espíritu de Dios anegó el alma de los primeros milicianos de Cristo, estos se dirigieron a la multitud para predicarle. Integrábanla hombres de todos los dialécticos y lenguajes y no obstante ninguno quedó sin entender la divina conversación de los Apóstoles. Y estos no hablaron sin embargo más que una vez. Cada palabra fue única, pero los vocablos no fueron extranjeros para nadie. El portento conmovió tanto al auditorio que el Reino de Cristo se anexó ese día tres mil individualidades.
Pentecostés representa un día de asueto en la estable e infranqueable variedad lingüística de los humanos. Los idiomas regionales fueron vencidos y cesó la confusión de las palabras. No había pasado nunca eso desde el día inmemorial en que Jehová decretó para hablar, la heterogeneidad de sonidos fonéticos. Y es que Pentecostés simboliza lo contrario de Babel. El uno es la claridad comunitaria y el otro enrevesamiento, el localismo literario. Una de las primeras ocurrencias de los descendientes de Noé fue fabricar un gigantesco rascacielo, torre que llegando a las plantas del azur permitiera el arribo de los seres de la comarca baja hasta el supremo aposento del Creador. Concentraban para ello vastas gruesas de ladrillos y betún y se pusieron a la obra. Entonces el Espíritu de Dios enojado ante tan burda insolencia, cortó por lo sano el proyecto impidiendo la comunicación de los hombres, volviendo, en cierto modo, mudos a unos grupos para con otros grupos. Antes todos hablaban idéntico idioma. Dios desde esa fecha les obligó a morder el aire con acentos desiguales, a ser políglotas. La torre trunca quedó en pleno paraje riente como un recuerdo de la malicia de los hombres y del poder del Hacedor. En Pentecostés, el señor suspendió, por un instante, su decreto gramatical. Los hombres se entendieron como si no hubiera habido nunca fonemas nacionales huraños, incomunicables. Y es que el empeño de los Apóstoles – la creación de la Iglesia- era diametralmente opuesto al de sus remotos antecesores castigados. Estos habían pretendido elevar la tierra hasta el Cielo. Los Apóstoles intentaban traer el Cielo a la tierra. “Mi Reino no es de este mundo”, dijo Jesús y es verdad, entre otras cosas, porque aquí nunca podrá cumplirse. Pero a lo menos podrá esbozarse, anhelarse, ensayarse. Y esa sección de los hombres amantes del Cielo es la Iglesia, torre de ladrillos humanos que quiere servir a la gloria del Altísimo y no la vanidad de los creados. Inmediatamente después del episodio de la Torre de Babel, Dios mandó a los hombres, en castigo de su pretensión, la variedad de lenguas con la que se creó, en cierta forma, la raza de los espíritus. Posteriormente a la Ascención de Cristo nueve días después, cuando el arca nueva iba a ser la urna de redención de los hombres, Dios en premio a la humildad de los que sienten que sin Él, sin el permiso de Su Gracia no pueden llegar hasta el Cielo, permitió la unificación de las jergas para que los Apóstoles, primeros constructores de un torreón inmortal, que verdaderamente llega al empíreo, pudieran con la catequización de tres mil hombres acarrear las primeras piedras sobre lo las que se asentó la Iglesia imperecedera, donde a la larga no se iba a parlamentar con Dios sino en una lengua invariable, universal y clara como el latín.

